Carta de tu hijo o hija  adolescente para ti papá/mamá

Carta de tu hijo o hija adolescente para ti papá/mamá

La carta que tu hijo adolescente quiere escribirte pero no puede

Querido padre/madre:

Esta es la carta que desearía poderte escribir.

Esta pelea en la que estamos ahora mismo. La necesito. Necesito esta pelea. No puedo decirte esto porque no tengo el lenguaje para ello y no tendría sentido de todas formas. Pero necesito esta pelea. Mucho. Necesito odiarte ahora mismo y necesito que sobrevivas a ello. Necesito que sobrevivas a que te odie y odiarme tú. Necesito esta pelea incluso a pesar de que yo también la odio. No importa de qué va esta pelea: la hora de volver a casa, los deberes, la colada, salir, quedarme, irme, no irme, novio, novia, no amigos, malos amigos. No importa. Necesito pelear contigo por ello y necesito que tú pelees conmigo de vuelta.

Necesito odiarte ahora mismo y necesito que sobrevivas a ello. Necesito que sobrevivas a que te odie y odiarme tú. Necesito esta pelea incluso a pesar de que yo también la odio

Necesito desesperadamente que sostengas el otro extremo de la cuerda. Que la sujetes con fuerza mientras golpeo en el otro extremo mientras encuentro asideros en este nuevo mundo en el que siento que estoy. Solía saber quién era yo, quién eras tú, quiénes éramos nosotros. Pero ahora mismo no lo sé. Ahora mismo estoy buscando mis límites y a veces solo puedo encontrarlos cuando tiro de ti. Cuando empujo todo lo que solía saber hasta su límite. Entonces siento que existo y por un minuto puedo respirar. Sé que echas de menos al dulce niño que fui. Lo sé porque yo también echo de menos a ese niño, y algo de esa nostalgia es lo que me resulta tan doloroso ahora mismo.

Ahora mismo estoy buscando mis límites y a veces solo puedo encontrarlos cuando tiro de ti

Necesito esta pelea y necesito saber que no importa cómo de malos o grandes sean mis sentimientos no nos destruirán a ti ni a mí. Necesito que me quieras incluso en mi peor momento, incluso cuando parezca que no te quiero. Necesito que te quieras a ti mismo y a mi por los dos ahora mismo. Sé que apesta ser rechazado y etiquetado como el malo. Yo me siento igual por dentro, pero necesito que lo toleres y que otros adultos te ayuden. Porque yo no puedo ahora mismo. Si quieres puedes reunir a todos tus amigos adultos y tener un ‘festival-de-grupo-de-apoyo-para-sobrevivir-a-tu-adolescente’, me parece bien. O hablar de mí a mis espaldas, no me importa. Solamente no te rindas conmigo. No te rindas en esta pelea. Lo necesito.

Yo me siento igual por dentro, pero necesito que lo toleres y que otros adultos te ayuden. Porque yo no puedo ahora mismo

Esta es la pelea que me enseñará que mi sombra no es mayor que mi luz. Esta es la pelea que me enseñará que los malos sentimientos no significan el final de una relación. Esta es la pelea que me enseñará a escucharme a mí mismo, incluso cuando esto decepcione a otros.

Y esta pelea en particular terminará. Como cualquier tormenta, se despejará. Y yo olvidaré y tú olvidarás. Y entonces volverá. Y necesitará que sujetes la cuerda otra vez. Necesitaré esto una y otra vez durante años.

Sé que no hay nada inherentemente satisfactorio en este trabajo para ti. Sé que probablemente nunca te dé las gracias por ello o siquiera reconozca tu lado de esto. De hecho, probablemente te criticaré por todo este trabajo duro. Parecerá que nada de lo que hagas será suficiente. Y aun así, dependo enteramente de tu habilidad para permanecer en esta pelea. No importa cuánto discuta. No importa cuánto me enfurruñe. No importa cuán silencioso me vuelva.

Por favor no sueltes el otro extremo de la cuerda. Debes saber que estás haciendo el trabajo más importante que nadie podría estar haciendo por mí ahora mismo.

Con amor, Tu Adolescente

¿Qué te pareció? ¿Qué opinas de estas palabras dichas por tu hijo adolescente? ¿Qué le responderías a tu hijo adolescente luego de leerla?

Autora: Psicóloga Gretchen Schmelzer (2015) – Gracias a Fundación América por la Infancia y a la psicóloga Luz Aguilar por darla a conocer

Melissa Rosales – Psicóloga Infantil , especialista en Psicología Clínica , Máster en Terapia Breve Estratégica – psicochamos@gmail.com

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Luis pasaba una tarde cualquiera por el cuarto de su hijo adolescente y al ver la televisión le pareció ver una serie que varias veces Netflix le había recomendado. Se acercó a su hijo a preguntarle qué veía y entre las escenas comenzó a notar ciertos elementos de violencia por lo que le dijo: “Hijo ¿Podrás por favor pausar lo que estás viendo y acompañarme a mí a verlo desde el principio? Su hijo un poco desilusionado por tener que esperar para retomar la serie justo en el punto que la había dejado, aceptó  y ese día, juntos comenzaron a ver esa serie, con tantos colores y “juegos infantiles” llamado: El Juego del Calamar

¿Qué es el Juego del Calamar?

Es una serie de origen Coreano que según las estadísticas está a punto de convertirse en una de las series más vistas de la plataforma NETFLIX. En resumen la serie nos cuenta la historia de un grupo de personas con diversas dificultades económicas que ponen en riesgo su vida, al participar en una competencia con juegos infantiles para obtener un premio de millones de wones.

El Juego del Calamar llama la atención desde el primer momento, no solo por la trama sino por los colores que usa. A mi particularmente me recuerdan a los colores que se usan en el juego “Fall guys” de Playstation  y llamativamente cuando nos adentramos a la dinámica, es muy parecido en cuánto a que todos deben pasar por diversas pruebas, sobrevive uno y los juegos son físicos y puedes ser “eliminado” (Hago esta representación porque la serie se ve como infantil pero definitivamente no lo es)

Volviendo a nuestro tema central, el juego del calamar es una serie que desde el primer episodio nos cuenta de qué va y esto consiste en: HAY UN GRAN CONTENIDO DE VIOLENCIA

La violencia en el juego del Calamar

Si revisamos la clasificación, la plataforma nos anuncia claramente que no recomienda que sea vista por menores de 16 años  ¿Por qué?

La trama nos presenta escenas cargadas de violencia, suicidio, sexo; elementos que para un cerebro en desarrollo pueden contribuir a una distorsión de la realidad vs ficción; al mismo estilo de por qué cuidamos tanto que nuestros niños no vean pornografía (que la viralidad o el que muchos la vean no justifica que se deba tener acceso a esto)

Normalización de la violencia

Uno de los aspectos que más me preocupan, es que muchos adultos consideran que  es positivo que sus niños vean esta serie ya que no les pasa nada. Esto a mi manera de verlo, nos habla de que ya como adultos estamos normalizando la violencia y  crecer en un ambiente donde se ve como “normal” este tipo de contenido configura nuestro sistema de valores como lo veremos más adelante

¿A qué voy? A que en el juego del calamar hay escenas violentas, mueren muchas personas, personas con diversas necesidades  y ante el cerebro de un niño, recordemos, en desarrollo, puede poco a poco ir alterando y restándonos sensibilidad hacia aspectos que definitivamente no deben ser normalizados: No debemos normalizar la violencia, el dolor, el reírnos por el pesar de un otro que sufre.

Si bien, la serie nos plantea dilemas morales que enriquecen la experiencia porque nos hacen reflexionar sobre la vida, este tipo de reflexión necesita una madurez suficiente. El cerebro de un niño aún no está preparado para ello

Retos de los padres de hoy en día y normalización de la violencia

Uno de los grandes retos de los padres hoy en día es hacer una diferencia entre lo que los niños NECESITAN y lo que los niños quieren. La viralización de contenido hace aún más difícil esta tarea. Los niños no necesitan ver el juego del calamar aunque digan que quieren; pero ante tanto bombardeo y tantos padres que han dejado que sus niños le vean, se sienten en la obligación de dejarlos y continua esta cadena. Una cadena donde poco a poco vamos exponiendo a nuestros niños a contenido no apto para la edad y donde vamos, sin darnos cuenta a ser parte de un problema y no de la solución

Esto es ir poco a poco normalizando la violencia: “Mi hijo la vio y no le pasó nada” y es que las raíces a veces no son tan perceptibles; tenemos niños que podrían tener pesadillas y comenzar a tener miedo ante algo que vieron y otros que no necesariamente lo muestran al instante pero pueden luego relacionarse de forma violencia con otros, repetir trends o modas en tik tok más adelante donde no miden el peligro (como ya hemos visto en muchos casos) repetir patrones de violencia y una de las cosas peligrosas: ser ajeno al dolor de otro ser humano

¡Ojo! Con esto no quiero decir que la serie el juego del calamar sea la causante de… sino que como todo, formaría parte de un proceso, invisible pero sumamente peligroso de normalización de la violencia ante la exposición en un cerebro que no cuenta aún con las capacidades para tomar la suficiente distancia

Desarrollo infantil y el Juego del Calamar

No espero que en este artículo de mi página tengamos toda una tésis sobre el tema pero si quiero tengas presente de qué va todo esto del desarrollo infantil y por qué hago tanto énfasis en ello

Una de las máximas que debemos recordar es que el cerebro de un niño, es un cerebro en desarrollo, esto quiere decir que aún no ha adquirido las capacidades o habilidades máximas y también que mucho de lo que nosotros expongamos, brindemos, apoyemos, quedará como un aprendizaje

Revisemos un poco sobre el aprendizaje de valores

Según Chilina (2012) “Los adultos funcionan como modelos para formar los valores, especialmente padres y docentes, en el marco de su especificad cultural”. El aprendizaje de los valores, es un proceso que acompaña al niño que  se da en dos etapas según Piaget, donde al principio el niño interpreta lo que sucede en función de lo que dicen los adultos referentes para posteriormente hacer un análisis de la intención de la situación.  

Si nos adentramos en el tema, veremos también inmersa la empatía, como un proceso importante donde al principio el niño tiene dificultad para diferenciar lo que a otros les pasa de sí mismo y posteriormente puede llegar a tener una representación mental del dolor y sentir del otro.

Este proceso es sumamente importante puesto que está en la base del desarrollo moral y por ende de la convivencia humana. Imaginemos que dentro de este proceso se sumergen variables como normalización de la violencia o tergiversación de la realidad en cuanto a dificultar el proceso de entender el dolor de otro

Al final, lo que nos recuerda Chilina, es “El proceso de interacción con sus otros significativos parece ser la clave para construir, a lo largo del desarrollo infanto- juvenil, el sistema personal de valores, que ha de integrar durante la adolescencia”

Lo cual entonces vuelve a dar una gran relevancia al papel de los padres, maestros y comunidad en el ejercicio de la promoción activa de competencias sociales y habilidades para el convivir en sociedad

¿Alguna recomendación?

Al final, con todo esto he querido demostrar con hechos, que dentro del delicado proceso de desarrollo cerebral pero también moral y social por el que transcurre la niñez no considero adecuado que los niños se expongan a este tipo de contenido, es por ello que recomiendo:

  • Evita filosofar sobre los personajes frente a los niños porque les hará llamar más la atención y además les dificultará el reconocimiento de que es una serie y no algo de la vida real
  • Revisa el significado de la violencia en casa ¿Se está normalizando? ¿Se habla sobre este tema? Recuerda que hay aspectos de la vida de los niños que pueden guardar relación ¿Se habla sobre el acoso escolar? ¿Qué hacer si acosan a otro niño? ¿Nos burlamos de otras personas? Y así…

¿Y con los adolescentes? ¿Qué hacemos?

El cerebro de los adolescente continua en desarrollo, nutriéndose de lo que le rosea, sea realidad o sea ficción.

Si seguimos en la línea de lo anteriormente expresado, en la adolescencia se va creando el propio código moral y de valores, y vamos estableciendo nuestros propios criterios; a lo cual, se le añade la necesidad de aprobación y pertenencia de suma relevancia en esta etapa

En la serie hay que tener cuidado de elementos que propicien la identificación con aspectos de sí mismos, aun no del todo desarrollados donde la violencia siga entretejiéndose como algo silencioso y normal en las relaciones con los demás

¿Dejo que  mi hijo adolescente la vea?

Sabemos que con los adolescentes es mucho más difícil el tema del control y ante la viralidad de la misma, seamos honestos, si tu hijo/a adolescente quiere verla, la va a ver, es por ello que mi propuesta será que la vean juntos y puedan reflexionar sobre esto JUNTOS, haciendo énfasis en la diferenciación entre ficción y realidad; recordando que docentes, padres y comunidad estamos llamados a ser agentes activos de la conformación de valores, como anteriormente expliqué

 Ante esto los padres podrían analizar, hacer preguntas e invitar a la reflexión a sus hijos adolescentes sobre esta serie (Aunque insisto, por algo la clasificación dice +16 años)

¿Qué aspectos pueden analizar con su hijo adolescente?

  • El valor del dinero
  • ¿Qué harías por dinero?
  • ¿Qué valores se perdieron en la serie? ¿Qué piensan sobre eso?
  • Las consecuencias de nuestros actos
  • La capacidad de elegir
  • El dinero no lo da todo, por ejemplo lo que sucede al protagosnita (Sorry por el spoiler)
  • El significado de la soledad
  • El trabajo en equipo
  • ¿Qué serías capaz de hacer por ganar?
  • El valor del cuerpo y cuidar nuestro cuerpo vs dañarlo
  • El valor de cuidar nuestra salud mental
  • ¿Sintieron empatía por algún personaje? ¿Cuál?
  • ¿El fin justifica los medios?
  • ¿Qué es el poder? ¿Cómo ejercer el poder?
  • ¿Qué valor tiene la vida?

Para finalizar…

Es difícil ser padre y madre en estos tiempos donde la viralidad nos hace confundirnos a nosotros mismos, adultos, entre lo que está bien y lo que está mal; sin embargo, mi llamado es a que esta viralidad no nos haga perder el norte en nuestra función de cuidar y guiar  y en la sensibilidad para saber qué necesitan nuestros niños, y definitivamente en esto de necesidad no entra si ven una serie o no; ellos no necesitan eso, nos necesitan es a NOSOTROS como guardianes de su salud mental

Cuéntame ¿Qué piensas?

Melissa Rosales – Psicóloga Infantil , especialista en Psicología Clínica , Máster en Terapia Breve Estratégica – psicochamos@gmail.com

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No se debe apresurar el retorno a la escuela: Te explicamos las razones

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¿Retorno a la escuela? Recientemente, en Venezuela se nos invitó a debatir sobre un próximo regreso a clases de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes

Se sugirió que, dentro de la discusión, se tomara en cuenta el regreso paulatino de los distintos niveles educativos, así como la combinación de clases presenciales y clases por vía online. Frente a esta propuesta del gobierno, han surgido muchas respuestas que, en su mayoría, se caracterizan por ser de corte emocional.

Es comprensible, ya que se trata del bienestar de los niños, niñas y adolescentes, sin olvidar que la población de los jóvenes, viene siendo el grupo etario de mayor contagio del covid-19.

En las siguientes líneas, intentaré razonar sobre mi posición de posponer ese retorno, hasta tanto no se esté aplicando la vacuna contra el virus que, desde lo que se nos informa, sería para el próximo año.

Condiciones de nuestros niños, niñas y adolescentes

En los primeros momentos en que apareció el virus, algunos médicos infectólogos, al notar que: el mayor nivel de letalidad se ubicaba en las personas de la tercera edad, particularmente en aquellos que tuvieran patologías de base; un bajo nivel de contagio en jóvenes y un casi nulo contagio en niños, concluyeron que, si el virus se daba en los niños, su desarrollo sería leve, semejante a una gripe.

A medida que ha pasado el tiempo, y los conocimientos han evolucionado frente a este fenómeno inédito, tantos los niños como los adolescentes se pueden contagiar con una frecuencia baja, sin que esto descarte el peligro de sufrir fuertes reacciones. De hecho, ha habido casos de niños y adolescentes que han fallecido como consecuencia del virus. Ya los especialistas han venido explicando las causas de estos decesos.

Lo que, si podríamos considerar acá, es que no todos nuestros niños y adolescentes están completamente sanos, por lo que un posible contagio, traería síntomas fuertes. Muchos de ellos pudieran estar presentando patologías de base; algunas diagnosticadas por los médicos, como ciertas cardiopatías, asma bronquial, presión arterial alta, obesidad, malnutrición, sistema inmunológico débil, y otras no diagnosticadas, ya que pudieran aparecer durante la adolescencia como diabetes juvenil, cardiopatías, entre otras.

Por lo que el contagio con el virus, pudiera ser letal.

Importancia de la etapa de latencia

Si bien es cierto que la etapa de latencia, así llamada por S. Freud (6-7/12-13 años), es la más apropiada para la adquisición de los aprendizajes instrumentales como la lectura, la escritura, la aritmética y con estos, el de las demás áreas de conocimiento como la geografía, historia, ciencias, no quiere decir que una pausa de un año, vaya a alterar bruscamente la continuidad de estos aprendizajes.

Precisamente, la importancia de esta etapa es considerada por algunos especialistas, padres y representantes como argumento de peso para sugerir el regreso a clases, por lo que me voy a detener en la descripción de sus logros.

Se puede estimular desde otros contextos

Esto lo hago, para visualizar como los mismos se pueden estimular, en otros contextos de desarrollo como el familiar, el comunal, sin desvalorizar la importancia del contexto escolar y el retorno a la escuela cuando así sea.

En la etapa de la latencia, de cuya consolidación dependerá el futuro psíquico en la pubertad y la adolescencia, se destacan los siguientes logros:

  • La capacidad de desplazar su energía psíquica hacia la búsqueda activa de conocimientos y experiencias, lo que favorecería la consolidación de su desarrollo cognoscitivo.
  • La capacidad de establecer un equilibrio entre el control del placer/placer del control. El desarrollo moral y la normativa escolar le obligan a limitar el placer corporal directo y sus impulsos agresivos, canalizándolos por medio de actividades lúdicas. Son esenciales los juegos de despliegue físico, como correr, saltar, empujar, golpear, e incluso “pegar” dentro de lo permitido. También, encuentra placer en las actividades intelectuales como la lectura de cuentos fantásticos que le despiertan su imaginación.
  • La capacidad de sublimación, la cual es el resultado de las anteriores, hace mención a la canalización y modulación de la pulsión agresiva en habilidades y actividades interesantes y productivas, lo cual le permitirá la adaptación y el interés por el mundo social y escolar. Así mismo, podrá transformar la impulsividad sexual y agresiva en afectos como la ternura, nostalgia y pudor y los contactos físicos moderados le permitirán modular todo un mundo de experiencias marcadas por la amistad y la empatía.
  • La capacidad de integrar sentimientos ambivalentes. Su adaptación e interés por el mundo exterior, le ha permitido reconocer y tolerar las limitaciones y virtudes propias y las de los otros posibilitando la capacidad de evaluar y autoevaluarse de forma ponderada. Paralelamente, el estar implicado en actividades que requieran competir y reparar, rivalidad y complicidad, recibir y dar sin rencores, aceptar y restituir, le proporcionarán la base del reconocimiento de sentimientos de gratitud y de deuda
  • La capacidad de interiorizar figuras de autoridad confiables y estables. Al mismo tiempo que los niños van siendo más autónomos y se van separando progresivamente de sus figuras paterno-filiales, ocurre un acercamiento con adultos sustitutivos, quienes ejercerán funciones educativas, normativas e incluso afectivas. Esto les permitirá la interiorización de figuras sólidas de identificación “alcanzables”. Confiarán en que “quien sabe más”, puede ofrecer conocimientos, prácticas y estrategias para enfrentar la realidad. Si no se confía y no se espera nada de la capacidad del otro, el esfuerzo que necesita el aprendizaje requiera de mucho esfuerzo.

Para concluir, todo este conjunto de experiencias y vivencias durante la etapa de la latencia, es imprescindible para la consolidación y maduración de la personalidad. Si bien las vivencias dentro de la vida escolar son esenciales, en el ámbito del hogar y la comunidad se pueden estimular, tomando en cuenta la situación inédita que estamos viviendo y nos obliga a tomar precauciones para el retorno a la escuela

Los adolescentes se han convertido en el grupo etario más resistente al seguimiento de las medidas de bioseguridad contra la pandemia

Esto se debe a los muchos cambios que están pasando, particularmente los referentes a la construcción de su identidad personal. El alcance de la misma dependerá de muchos factores, sin embargo, sabemos que su desarrollo cognoscitivo hace que muchos de ellos se perciban a sí mismos y sus propias opiniones e intereses como las más importantes y válidas.

La información que ellos tienen de algún aspecto tiene mayor peso en la formación de los juicios que hacen que los pensamientos de los demás y otra información relevante.

Les resulta muy difícil comprender o que hacer frente a las opiniones de otras personas, y ante el hecho de que la realidad puede ser diferente de lo que están dispuestos a aceptar.

Otras formas de presentarse el egocentrismo adolescente se resumen en el mito de invencibilidad, el mito personal o en forma de fantasías, donde se creen invulnerables.

Esas características debemos tomarlas en cuenta cuando ejercemos autoridad para que respeten las normas sanitarias.

Utilizar el diálogo, invitarlos a que se informen mejor sobre la pandemia en fuentes confiables, evitar que sobre ellos lluevan reproches, órdenes, imposiciones, sanciones y castigos por su resistencia a la normativa.

Si a lo anterior le sumamos que muchos de los adultos, son un mar de contradicciones, saliendo sin mascarilla, no respetando el distanciamiento físico, cediendo y/u organizando festejos familiares, debemos coincidir con lo expresado por Dueñas (2020), que el adolescente es “el espejo de las contradicciones del mundo adulto”.

Condiciones del Personal Docente

El personal docente, de todos los niveles educativos, ha venido mermando en los últimos años; unos han emigrado a otros países, otros han decidido dedicarse a trabajos diversos, para enfrentar la crítica situación económica que nos ha acompañado durante el último quinquenio, producto del asedio y las diversas sanciones ilícitas a las que nos ha sometido el imperio estadounidense.

Esta falta de docentes ha obligado a integrar sesiones de algunos grados, en varias escuelas y liceos, contratar a nuevo personal docente y/o recurrir a estudiantes de los últimos años de la carrera docente, manteniéndose aún una falta de personal.

Es esperable que, después de estos tiempos de cuarentena, algunos docentes hayan dejado su ocupación, para optar por otras opciones de trabajo.

Con falta de personal docente, docentes iniciándose en su profesión u otros con experiencia limitada; las funciones educativas los pudiera desbordar y, no es para menos. Su desempeño se tornaría más exigente, ya que deberán complementar sus actividades para el desarrollo del currículo con las del cumplimiento recurrente de las normas sanitarias por parte de los NNA cuando sea el retorno a la escuela.

Normas sanitarias que no sólo incluyen el lavado de manos, el distanciamiento físico, sino también la asepsia del salón de clase. Nos estamos refiriendo a una docente y no siempre apoyada por una auxiliar, con 30-40 estudiantes a su cargo.

Hay un tema del que mucho se habla en privado, pero no se debate y, es el debilitamiento de la autoridad docente. Es frecuente observar como en los liceos, la figura de autoridad del docente es poco respetada.

Nos encontramos entre docentes intentando ejercer su rol con calidez y firmeza y adolescentes resistentes y desafiantes. En este clima, me parece, se hará imposible resguardar las normas necesarias para evitar el contagio, como por ejemplo evitar las aglomeraciones, los corros, los amapuches, idas a la cancha, escape al patio de las parejas, entre otros.

Condiciones de las Instituciones Educativas

La infraestructura de muchas instituciones educativas de nivel inicial y primario, no están adecuadas para cumplir las normas sanitarias, en particular el distanciamiento físico en el retorno a la escuela.

Sus instalaciones emergieron de reformas de casas viejas, haciendas coloniales, destinadas a viviendas. Esto pasa, particularmente en la educación privada. No podemos dejar de mencionar que, las instituciones de educación inicial que se encuentran dentro de algunos ministerios, tampoco cuentan con el espacio adecuado para seguir el distanciamiento físico.

Las condiciones actuales de las instituciones educativas, tanto públicas como privadas, las desconozco. Sin embargo, el estar vacías desde marzo, donde sólo se ocupan de los más mínimos cuidados de aseo e higiene y seguridad, no creo que estén acondicionadas con las medidas de seguridad sanitaria para garantizar el bienestar físico y psicológico del nuestro NNA, en situaciones de pandemia para el retorno a la escuela.

Además, no se ha mencionado la necesidad de contar con equipos de salud en cada institución, para enfrentar cualquier eventualidad

No debemos caer en la patologización

Sin dejar el tema de la salud mental del venezolano/a, es importante afirmar que todos/as tenemos miedo de la pandemia, nos entristece no poder vivir como antes de la aparición del virus, nos genera incertidumbre el futuro. Miedo, tristeza, incertidumbre son emociones naturales ante un hecho inesperado, desconocido y donde todos y todas somos vulnerables. No le temamos a esas emociones ya que ellas son adaptativas.

No debemos caer en la Patologización de las emociones naturales ante un hecho inédito, tal como lo sugiere la Dra. Dueñas (2020), destacada investigadora en el área de la patologización de las infancias y adolescencias, en América Latina.

Para cerrar, no es prudente utilizar el argumento de que se aminorará el sufrimiento psicológico de nuestros NNA, con su retorno a la escuela.

Autora: Lic. Carmen Liliana Cubillos S. – Psicóloga, Docente de la escuela de Psicología, de la Universidad Central de Venezuela

Para más información de psicochamos, puedes escribir a psicochamos@gmail.com

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            Cuando se habla de trabajo infantil surgen inquietudes como ¿El trabajo infantil será ineludiblemente una actividad inapropiada para el desarrollo infantil? ¿Es una expresión disimulada de explotación?

            Actualmente, a nivel mundial un número importante de niños, niñas y adolescentes trabajadores son víctimas de explotación infantil, entendiendo este término (según consideraciones expuestas por UNICEF) como aquella ocupación a tiempo completo, con sobrecarga de labores y responsabilidades, desarrollada por este sector vulnerable de la humanidad, actividades que le impiden recibir educación, comprometiendo además su dignidad, salud física, moral y psicológica; aunado a una multiplicidad de factores como: condiciones inadecuadas físico-ambientales del espacio laboral,  excesiva presión física, social y psicológica, paga inadecuada o inexistente, actividades vinculadas a la mendicidad, entre otros, que evidentemente inciden de manera negativa en el desarrollo y calidad de vida infantil.

            Sobre esto, en el Convenio Nro. 182 de la OIT (adoptado en Ginebra el 17/06/1999) se detallan las “peores formas de explotación del trabajo de menores” que corresponden a todas aquellas formas de esclavitud y prácticas análogas, como la servidumbre por deudas, el trabajo forzado, reclutamiento de niños (as) y adolescentes para utilizarlos en conflictos armados, trata infantil con fines de prostitución y producción de material pornográfico, utilización para delinquir, y cualquier otra actividad laboral que por su naturaleza o por las circunstancias en las que se desarrolla, implique un riesgo para la salud, la seguridad y la moral del niño, niña y adolescente (NNA).

            Aspectos considerados en la Convención sobre Derechos del Niño y más específicamente en el marco jurídico venezolano a través de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (LOPNNA), donde se reprueban aquellas tareas asignadas de manera inescrupulosa con fines abusivos, que le arranquen a este grupo de la población su infancia, inocencia y dignidad, amenace su derecho a la educación, debilite sus vínculos familiares, afecte incluso su salud física y psicológica, se desenvuelva en lugares o ambientes laborales de alto riesgo a su integridad, jornadas excesivas de trabajo (más de 6 horas diarias), salario inapropiado, o cuando sea obligado a trabajar por una circunstancia o individuo.

Otra mirada al Trabajo Infantil

             Son tan diversas las definiciones existentes sobre trabajo infantil como sus implicaciones, sin embargo, en líneas generales y en su definición más básica se considera como aquella tarea que ejecuten de manera constante niños, niñas y/o adolescentes (considerando además a los que participan en actividades artísticas a temprana edad), y por la cual reciba una remuneración o salario; en consecuencia, se excluyen los procesos de aprendizaje familiar, responsabilidades escolares, apoyo ocasional en negocios familiares y aportes económicos recibidos por el niño por trabajos eventuales realizados.

            Ahora bien, el trabajo infantil es visto desde dos ópticas, la primera que indica que bajo ningún concepto los NNA deben trabajar, ya que se encuentran en desarrollo y no deben realizar ninguna actividad que entorpezca dicho proceso. La segunda óptica, establece que si pudiera ser permitido siempre y cuando sea: una actividad que se ejecute voluntariamente, en la que emplee pocas horas de dedicación (menos de 5 horas diarias), que contribuya a su desarrollo integral, que no entorpezca su escolarización, estimule el desarrollo de habilidades que le incentiven en la ejecución de su proyecto de vida y cuyos ingresos le permitan contribuir a la cobertura de sus propias necesidades e incluso apoyar económicamente a su grupo familiar, sin que esto suponga eximir a sus padres/cuidadores de las responsabilidades inherentes a sus roles.

            Al respecto, es oportuno acotar que en Venezuela dicha actividad debe ser autorizada (previa investigación) y supervisada por un organismo o instancia especializada en el área, que además establecerá los mecanismos de control al empleador que sean necesarios, con el objeto de que se garantice la protección de los derechos humanos infantiles durante el desarrollo de la jornada laboral, como es atribución de los Consejos de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes.

            Sin embargo, en la práctica, estos mecanismos de control y sanción (cuando es requerido) demandan ser  aún más rigurosos en la atención eficaz y oportuna de situaciones que ponen en riesgo la integridad personal de los más jóvenes.

La educación en valores en el trabajo

            Los niños, niñas y adolescentes trabajadores, deben encontrar en dicha actividad una oportunidad de preparación para la vida adulta, que contribuya a su desarrollo integral, siempre que se les reconozca como sujetos plenos de derecho y se les refuercen valores como: responsabilidad, trabajo en equipo, compromiso, honestidad y solidaridad, desde los diferentes espacios a los que se vincula (familia, escuela y comunidad).

            Es por ello que, atendiendo al principio de corresponsabilidad que se evidencia en lo concerniente a infancia y adolescencia, todos los actores sociales deben velar por la protección y defensa de los Derechos Humanos de este sector de la sociedad, especialmente aquellos que tienen la responsabilidad de orientación directa sobre éstos (familia, escuela e integrantes del Sistema de Protección Integral de NNA); por lo que, la prevención juega un papel fundamental en la garantía de los derechos  de estos pequeños trabajadores, la cual debe partir siempre de la educación en valores, entendiéndola (grosso modo) como ese proceso progresivo y permanente de formación formal y no formal, en el que se le enseñan pautas de ética y moral a los individuos para regular sus formas de  convivencia en la sociedad.

            Para ello, estos pequeños trabajadores demandan además del ejercicio responsable de los roles parentales de sus cuidadores, un Sistema Rector Nacional para Protección Integral de NNA, fortalecido y comprometido con los principios que establece la LOPNNA, dónde predomine la ética y la moral administrativa.

Lic. Yenniffer Manzo – Trabajadora Social / Defensora de Niños, niñas y adolescentes – somosderechicos@gmail.com
Instagram: @Derechicos
Juego de la asfixia: Todo lo que tienes que saber de esta nueva moda entre adolescentes

Juego de la asfixia: Todo lo que tienes que saber de esta nueva moda entre adolescentes

Entre risas y desmayos a través de videos virales nos llega el Juego de la asfixia donde vemos a adolescentes «jugando». Y colocamos jugar entre comillas porque evidentemente no hablamos de un juego infantil, inocente que contribuya a la expresión de los sinsabores de la vida y a su respectiva elaboración sino de un «juego» que puede poner en riesgo la vida de quienes lo llevan a cabo.

Hablamos del «Juego de la asfixia» o como se llama en inglés «The chocking game». No es la primera vez que nos enteramos que nuestros adolescentes llevan a cabo actividades que pueden hacerles daño, no obstante en nuestra labor de ponerles al tanto a los padres y docentes y todos los implicados en el desarrollo infantil, hablaremos un poco de esto.

¿En qué consiste este juego?

Sin más ni menos consiste en provocar hipoxia cerebral (disminuir el oxígeno que llega al cerebro) por algunos segundos, que al parecer provoca éxtasis y placer generando la pérdida de la conciencia, a tal punto que lo denominan «la droga de los niños buenos». Es importante recalcar que no solo se practica en compañía, sino que se reportan casos donde los adolescentes lo llevan a cabo de forma individual.

 

¿Cómo suelen enterarse los padres?

Los padres suelen enterarse a través de los videos difundidos en internet, así como también mediante  investigaciones ante posible sospecha de intento suicida, y en las emergencias médicas como producto de las complicaciones que este «jueguito» conlleva

 

Signos y síntomas para identificar

Hemos investigado un poco, y encontramos algunos signos y síntomas reportados por Baquero, Mosqueira, Fotheringham, Wahren y Catsicaris (2011) en su estudio «El juego de la asfixia en la adolescencia: entre la experimentación y el riesgo»   , que resumimos acá

  • Cefalea (dolor de cabeza) intermitente grave de reciente aparición
  • Convulsiones
  • Síncopes (pérdida brusca de conciencia) donde se desconoce su explicación
  • Abrasiones (lesiones) no explicadas
  • Petequias lineales en el cuello (vasos sanguíneos rotos que forman diminutos puntos rojos)
  • Petequias faciales
  • Inyección conjuntival persistente (ojos rojos)
  • Actitud agresiva
  • Desorientación
  • Demandas inusuales de privacidad, queriendo encerrarse en baños y habitaciones
  • Marcas de ataduras o cuerdas, entre otros
  • Visitas a páginas web, chats y conversaciones relacionadas con este juego
  • Suele presentarse con mayor frecuencia en adolescentes tempranos o medios

 

Mientras más sigamos en conmoción, menos vamos a poder actuar

La adolescencia nos choca, sí, nos choca porque nos obliga a ver lo que no queremos ver. El paso de los años se hace evidente, las comparaciones están a la orden del día. En esta etapa, en la adolescencia predomina el actuar por sobre el pensar y es nuestra labor recordar ese aspecto importante.

El sentido de pertenencia se torna importantísimo y es por eso que el factor de lo social, de los compañeros, de ser aceptados se torna esencial para tomarlo en consideración en nuestros análisis del adolescente y de la situación que tenemos en frente pero también para conversar

Los problemas, las consecuencias parecen estar desligados de la mente de los adolescentes, por eso, en conversaciones, en límites, en responsabilidades, en confianza, nosotros se lo debemos recordar.

En pocas palabras, el adolescente nos pone en frente conflictos que quizás nosotros no hemos resuelto. Los problemas, los riesgos, la libertad, la juventud, son temas que de no tenerlos conversados y entendidos por nosotros mismos, pueden ser más difíciles de tratar con nuestros chamos. No obstante, la adolescencia no debe ser vista como una etapa totalmente negativa, cuando en realidad conlleva un proceso importante para la integración de diversos aspectos, vivencias y aprendizajes que llevarán al niño, ahora adolescente a convertirse en un adulto capaz, independiente y que aporte a nuestra sociedad.

 

¿Qué podemos hacer desde casa?

Esta pregunta tendemos a hacerla y responderla en los artículos que escribimos porque en este mundo de la inmediatez muchas veces las reflexiones se quedan cortas, entonces aquí va:

  • Investiga y mantente al tanto de temáticas relacionadas con la niñez y la adolescencia
  • Evita el tabú, la mejor arma que tienes es la comunicación, el diálogo y la confianza
  • Promueve conversaciones en casa, promueve la confianza entre los miembros de la familia
  • El clima familiar siempre es una variable importante que debemos considerar, ya que puede fungir como un factor de protección ante riesgos o como un factor de riesgo que puede aumentar la probabilidad de que nuestros chamos realicen este tipo de prácticas.
  • LA FAMILIA, es importante, si detectas dificultades en este sistema, no evites buscar ayuda
  • En diversos estudios señalan que la internet y las redes sociales son herramientas de información pero también de desinformación ampliamente utilizados por los adolescentes, quienes a veces prefieren buscar a través de estos que acercarse a sus padres, lo cual, convierte la viralización de estos videos en un riesgo al ser vistos como «normales» sin los riesgos reales que realmente conllevan. Hablamos de adolescentes desinformados , desinformando a otros adolescentes, por ende Infórmate e informa, rompe la cadena de desinformación
  • En la base está, promover una adecuada autoestima, autonomía, toma de decisiones, análisis de las situaciones entre los adolescentes. Recuerda que esto no solo inicia en la adolescencia sino que es desde antes, desde la infancia, con los mensajes que das en el día a día, desde el ejemplo, desde la consideración, la conexión, la escucha y la búsqueda de ayuda de ser necesario.
  • Habla sobre la presión social, puedes hacerlo desde la conexión, desde el entendimiento y dejando ver que pueden acudir a ti para hablar sobre este tema tan importante en la adolescencia
  • Enseña y acepta el NO de tus hijos. Esto les permitirá poner límites también fuera de casa

 

Una mirada desde de los derechos de niños, niñas y adolescentes

Art. 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño – Tratado Internacional

“1.-Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.”(…)

Si bien es cierto que niños, niñas y adolescentes tienen derecho a la recreación (Art. 63 De la LOPNNA – Venezuela), no es menos cierto que los juegos que practiquen no deben atentar contra su propia integridad personal (física, psicológica y moral) ni la de otras personas, en consecuencia no deben ser juegos violentos, sexualizados, etc.

Cuando las “actividades recreativas” presentan indicadores de violencia, pudieran desencadenar la comisión de hechos punibles, incluso las “consensuadas”, como lo que ha estado ocurriendo recientemente entre adolescentes con juegos como: la asfixia, carrusel, arcoíris, la jarra loca, entre otros, quienes generalmente de manera voluntaria inician estas prácticas nocivas, ocasionando daños importantes a su salud física y mental.

La delgada línea entre el juego y el delito

Son diversas y cada vez más frecuentes las situaciones que se han atendido en referencia a la práctica de este tipo de “juegos” por parte de adolescentes, quienes incluso han tenido que enfrentar procesos penales ante el sistema de justicia, debido a las consecuencias de sus actos. Recordemos que, los adolescentes tienen entre muchos deberes, el compromiso de respetar los derechos de las demás personas (Art. 93 de la LOPNNA – Venezuela), en consecuencia presentan responsabilidad penal, por lo que responderán por sus acciones según el tipo de hecho punible cometido, su participación en ello (incluso por omisión /los que observan la situación) y el daño ocasionado en la víctima, teniendo presente su condición de sujeto en desarrollo.

La corresponsabilidad en estos casos

“1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo.”(…) Art. 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

Ahora bien, esos chicos ¿estaban sin supervisión de un adulto? Y es que la responsabilidad que tienen los adultos a cargo de estos chicos durante la práctica de estos juegos, también es un elemento que debe incorporarse al análisis de la problemática; por ejemplo, actividades como “la asfixia” se han desarrollado en espacios escolares/educativos.

Como se sabe, los adolescentes son sujetos en desarrollo, por lo que eventualmente pudieran exponerse a situaciones de riesgo, sobre todo si están en grupo y agravándose cuando además tienen acceso a sustancias tóxicas (alcohol y drogas). De allí a que siempre necesiten la orientación, supervisión y acompañamiento de sus responsables (adultos), quienes deberán responder ante las autoridades, por su atención negligente u omisión ante este tipo situaciones.

Si alguien que es responsable del cuidado y supervisión de niños, niñas y adolescentes, está en conocimiento del desarrollo de estas actividades, debe reportarlo de inmediato a las autoridades competentes, a fin de que se tomen las medidas socioeducativas, administrativas y si es necesario penales que correspondan.

Para finalizar… 

Como reflexión final, ambas queremos expresar que entendemos que la experimentación es parte de nuestra curiosidad humana, que parte del crecer es también experimentar y tomar riesgos, pero, en nuestra sociedad, cada año vemos como esto se  torna en un riesgo real a la integridad humana más allá de un aprendizaje y reflexión.

Nos enfrentamos cada vez más a actividades virales y masivas que comprometen la salud física y mental de nuestros niños y adolescentes. Ante esto, cabe preguntarnos ¿Qué está pasando? ¿Qué mensajes están teniendo del resguardo físico y del cuidado del cuerpo? ¿Realmente esa información que está inmersa en el curriculum escolar está llegando? ¿Estamos hablando sobre los riesgos? ¿Seguimos teniendo miedo de que al hablar les demos ideas y convertimos aún temas en tabú? ¿Resaltamos los derechos frente a los deberes? ¿Resaltamos el cuidado y resguardo de nuestra integridad física? ¿Enseñamos a nuestros hijos a decir no?  Estas y muchas otras preguntas nos surgen, nos preocupan y por ello te invitamos a responderlas

 

Poner en riesgo nuestras vidas, no es un juego

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Melissa Rosales  – Psicólogo, especialista en Psicología Clínica – Psicólogo infantil – psicochamos@gmail.com / Redes sociales @psicochamos

 

Lic. Yenniffer Manzo – Trabajadora Social / Defensora de Niños, niñas y adolescentes – somosderechicos@gmail.com / Redes sociales: @derechicos